Este mes la cosa ha ido de pinchazos. Precisamente a mí, que tengo fobia a las agujas, me ha tocado una ración extra dado que ahora también tenemos que vacunarnos contra la tos ferina, algo de lo que ni siquiera había oído hablar durante mi primer embarazo.

En el embarazo de Ares ya tuve que realizar la curva de la glucosa, y os lo contaba en el post “Curva de glucosa para desayunar”. Es un rollo pero es una prueba muy importante por la que debemos pasar las que el test de O’Sullivan nos sale alterado, como a mí y que decidirá si padeces o no diabetes gestacional.
Un consejo que no os dí la otra vez, es que evitéis venir en ayunas para esta prueba, el test de O’Sullivan, a menos que así lo requiera vuestro ginecólogo, claro. Parece ser que se asimila mejor el chute de glucosa teniendo algo en el estómago. No lo digo yo, también lo dice la Guía Clínica de Diabetes gestacional.

Por suerte, los pinchazos han merecido la pena porque en mi caso, aunque me preocupaba el hecho de que el bebé viene grandecito (con 2 semanas de más) finalmente ha quedado sólo en un susto y hemos descartado la diabetes.

Otra de las novedades en este embarazo ha sido la recomendación de vacunarme contra la tos ferina durante las semanas 27 y 36. Parece ser que se han detectado casos muy recientes de bebés que han padecido esta enfermedad justo antes de suministrarles la vacuna, que según el calendario de vacunas sistemáticas de Cataluña, se les pone a los 2 meses de nacer. De esta manera, vacunando a la madre, le traspasamos los anticuerpos maternos a través de la placenta y van más protegidos.

La tos ferina es una enfermedad muy contagiosa causada por una bacteria que provoca una infección respiratoria. Se trata de una vacuna que no produce enfermedades y es muy segura para el embarazo. Los únicos efectos secundarios que se reflejan son algunas leves molestias del pinchazo durante los días posteriores.

tosferina

Las embarazadas recientes que me leen, ¿también habéis tenido o tenéis pensado vacunaros contra la tos ferina?

Nota Importante: no todas las Comunidades Autónomas están siguiendo este protocolo, quizás porque no todas las ubicaciones geográficas tienen el mismo riesgo, desconozco la razón. Por tanto, si tu ginecólogo no te ha comentado nada, no te alarmes.