Tengo sentimientos divididos.

Con Ares sufrí mucho con la lactancia y la experiencia debió suponer un grado ya que con Goran todo fue mucho más fácil e incluso pude extenderla más tiempo. He disfrutado muchísimo lactando a mis dos bebés y por eso es algo que volvería a hacer en futuras ocasiones sin dudarlo un instante.

Me he sentido tremendamente afortunada por vivir ese momento tan especial junto a ellos, y que ya os contaba con mi primera experiencia como lactante. Ese momento que sólo era nuestro, de nadie más y que siempre recordaré de una manera dulce y profunda. Sin embargo, ha habido algunas pequeñas diferencias entre uno y otro:

Con Ares

  • – Tardé 3 meses en disfrutar de la lactancia. El frenillo, la inexperiencia y la frustración que me provocaba no lograrlo no me lo pusieron fácil, pero finalmente lo conseguí.
  • – Estuvimos lactando 5 meses de forma totalmente exclusiva
  • – Hicimos el destete a los 9 meses coincidiendo con la salida de sus primeros dientes

Con Goran

  • – Tardé sólo un mes en sentirme totalmente cómoda lactando con él
  • – Le ofrecí lactancia materna exclusiva durante 6 meses
  • – Hicimos el destete a los 14 meses

 

En ambos casos me sentí confundida en el momento de dejarlo. Disfrutaba pero también me sentía comprometida en algunas ocasiones y eso es lo que siempre quise evitar a toda costa.
No tenía prisa. En todo momento tuve la sensación de que si lo dejaba, podría llegar a echarlo de menos. Y no me equivocaba, hay días que efectivamente lo echo de menos, no os voy a engañar, pero sin sentimiento de culpa ni arrepentimiento, todo se ha hecho de una forma muy natural.

En ambos casos tampoco ha supuesto ningún disgusto para nadie. Por suerte para mí, ninguno de los dos me buscó nunca de forma desesperada. Lactar les relajaba pero si les daba una alternativa, tampoco se lamentaban. En el caso de Goran además, es tan glotón que a él lo único que parecía importarle era tener algo que llevarse a la boca, si no era mi pecho, se conformaba con cualquier otra cosa (eso sí, cualquier cosa menos biberones, que no ha habido manera posible).

Tras un año sin separarme de él, me llegaron oportunidades de trabajo en el extranjero que no pude rechazar y tuve que ausentarme hasta en 3 ocasiones. Eran viajes cortos, de 2-3 días, y al regresar, retomábamos la lactancia materna pero mis pechos ya no se llenaban como antes y me daba la sensación de que él se quedaba con hambre (sí, sé que el famoso pediatra Carlos González quizás diría que eso es “prácticamente imposible” pero señoras, una madre sabe cuando su  hijo tiene que comer más y mi intuición me decía que la teta estaba muy bien, pero que no le saciaba). Eso, uniéndolo al hecho de que últimamente me sentía algo estresada con el trabajo y no disfrutaba el momento que vivíamos sino todo lo contrario, me creaba aún más ansiedad sentarme sin concentrarme y pensando en la cantidad de cosas que tenía por hacer…

Foto Saray Martin

Como veis, no he hecho apología del tema de la lactancia. Ni en el blog, ni en mis redes sociales. Respeto todas las maneras de pensar al respecto porque lo que realmente importa es que un bebé esté bien alimentado, y nadie tiene derecho a juzgar la manera de hacerlo. Creo que he sido bastante discreta ya que sé que es un tema que levanta muchas pasiones. Tanto para la que decide una cosa como para la que decide otra.

En algunos casos me pedís consejo sobre este tema pero realmente no me veo con la responsabilidad de recomendaros algo sin conocer vuestros casos particulares. Mi único consejo es que el tiempo que decidáis lactar, lo hagáis disfrutando al máximo. Si dejáis de hacerlo, entonces puede que haya llegado el momento del destete, y si lo estáis intentando pero os resulta traumático, quizás debáis contactar con una asesora de lactancia o doula que os pueda asesorar adecuadamente.

Y con esto, paso una nueva página en mi vida.
¿Cómo fueron vuestros destetes, si los ha habido? ¿Cómo y cuando los vivisteis?

*Fotos de Saray Martin