Hace ya días que notaba síntomas de una infección de orina (o cistitis, no sé muy bien la diferencia aunque os dejo un enlace que lo explica bastante bien). No es la primera vez que la tengo y conozco perfectamente la sensación: ganas de orinar constantes (y me refiero a que te entran ganas de quedarte plantada en el retrete) y sensación de ardor cuando llega el momento de evacuar. En fin, muy desagradable.

Sin embargo, ésta es la primera vez que cojo la infección estando embarazada y confieso que mi preocupación fue tal que me vi llamando al médico de urgencias para comentarle el caso.

Pues por lo visto, no hay motivos para tal preocupación, resulta que este tipo de infecciones es bastante común precisamente durante el embarazo, ya que como los órganos presionan la vejiga y tenemos ganas de orinar más frecuentemente, a veces no descargarmos bien y esa acumulación puede ser uno de los motivos de su causa. Es importante que se trate a tiempo, y si vas al médico, enseguida te hará una prueba instantánea con una muestra de orina y como en mi caso, es muy probable que te acabe recetando Monurol (un antibiótico que no daña al bebé) y que consiste en 2 sobres milagrosos que te quitan la infección casi al momento.

¡Ya estoy sana de nuevo! Qué maravilla de avances médicos…