No sabéis las ganas que tengo ya de que llegue la primavera. Y es que, a pesar de que aquí en Sitges no tenemos días muy fríos y los que tenemos son contados, lo cierto que hay días que no tengo ni idea de cómo abrigar a los peques. ¿No os pasa a vosotras también?

Recientemente he leído que lo mejor es llevar varias capas de ropa, a modo cebolla. ¿Sabías tú que ponerse varias capas de ropa protege más del frío que llevar una sola prenda gruesa?
Es la conocida técnica de la cebolla: al superponer prendas, entre las capas se forman cámaras de aire que aíslan del frío. Pero el truco no está en la cantidad. Te dejo unos prácticos consejos para que sepas distribuir correctamente las capas de ropa:

1. Primera capa. Es la más interna y su función es mantener seco el cuerpo. Cuando el sudor se enfría, la sensación térmica es más baja, es decir, sentimos más frío. Por eso conviene que la primera capa de ropa que pongas a tus hijos sea transpirable, de algodón o fibra especial. Aquí podemos incluir desde camisetas interiores, body, prendas finas y que se adapten fácilmente al cuerpo.

2. Segunda capa. Sirve para mantener el calor corporal, haciendo que la función de la primera capa continúe impermeable. Por eso es adecuado contar con pantalones, jerséis, sudaderas o chaquetas que también sean transpirables.

3. Tercera capa. Su función es aislante: tiene que mantener el calor ante factores externos como la lluvia, el viento o la nieve. Chaquetas y pantalones con propiedades “waterproof” y cortavientos, es decir, resistentes al agua y al viento. Además, para reforzar estas capas no olvides ponerle también unos guantes, gorro, calcetines térmicos y una bufanda. Estos complementos se hacen imprescindibles para poder disfrutar de un invierno caliente y al aire libre.

En esos días de invierno que sean especialmente fríos, además de la cuestión del abrigo, puedes tratar de ayudar a sus defensas para encarar el frío con mayor tranquilidad. Que no falten las vitaminas, –especialmente en el desayuno es un buen momento para incorporarlas. Para ese momento del día son idóneos los lácteos fermentados, ya que son una fuente de vitaminas y ayudan al normal funcionamiento del sistema inmunitario.

Y recuerda, quedarse en casa calentito puede ser una buena opción, aunque es evidente que no siempre es factible con niños pequeños, al menos con los míos que necesitan correr, saltar, gritar y rebozarse por el suelo… no olvides que el sol de invierno y la actividad física al aire libre también son buenos para la salud.


*Post en colaboración