Mi barriga ya empieza a coger forma, es evidente. Estoy casi en la mitad del embarazo (19 semanas) y me he engordado 5 kilos.

Hablando el otro día con mi amiga Bea, le contaba lo bien que se siente una cuando tiene una barriga de embarazada. De repente no hay día que alguien no me pregunte “¿Cómo estás?”, ¿Cómo lo llevas?”. Soy la niña mimada de la oficina y no sólo por hembras que sienten empatía, no, no… trabajo en un lugar donde hay más varones informáticos, auténticos “friquis” de la programación, maquetación y demás intríngulis de las nuevas tecnologías. Chicos que apenas levantan la mirada de sus ordenadores y completos desconocidos que en la vida había hablado con ellos, y que ahora cuando me ven calentando el tupper en el microondas, me preguntan “¿Cómo te encuentras?”. Es genial.

En la calle, noto que las miradas van a mi tripa y no me molesta, en absoluto. Los que me conocen, directamente hasta se aventuran a frotarla. Y no, tampoco me molesta, en absoluto. Estoy encantada de lucirla y aunque a veces pesa, molesta y hace que mi físico haya dejado su silueta para convertirse en una bola que no para de crecer y que mis pechos ya no se aguantan y sostienen el lápiz (porque seguro que muchas de vosotras ha hecho la prueba del lápiz) de tal manera que nunca jamás podría caerse a menos que vuelvas a levantar ese pedazo de carne que pesa.

Y sí, no dejo de ir al baño: meo a todas horas y aunque sólo sean unas gotillas sin importancia, mi vejiga no perdona. Y otras cosas que no puedo contar para conservar mi imagen e integridad… Pero nada importa.

No sé si de aquí a 2 meses pensaré igual… hoy por hoy estoy feliz como una perdiz.
No hay mejor regalo de cumpleaños que vivir este momento tan maravilloso. Hoy cumplo 31.

barriga