Hace tiempo os comentaba la necesidad de hacer cambios en casa y de incorporar el blanco (o colores más claros) en mi vida. Esta vez he empezado transformando y redecorando el salón comedor con pintura para reaprovechar lo que ya tenía. Aquí os cuento lo que he hecho, paso a paso, por si os puedo dar alguna idea y para que veáis que no es tan difícil. Si yo puedo hacerlo, ¡tú también puedes! Pasen y vean…

Pero antes de continuar voy a compartir con vosotras el vídeo explicativo que he preparado y que ya he subido en mi recién estrenado canal de Youtube. ¡Os animo a seguirme!

Lo primero es tener una idea más o menos clara de lo que quieres hacer. De esa manera podrás ir preparando el ambiente. A mí me cuesta deshacerme de las cosas, especialmente de los muebles, pero vi una oferta por internet y sin pensarlo demasiado decidí cambiar las sillas. Creo que eso fue el detonante para seguir con el resto de cambios.

Aproveché para deshacerme también de la mesita de centro. Aquella que desde que nació Ares, la apartamos a una esquina y sólo la usábamos para almacenar juguetes.


Tanto las sillas en wengué como la mesa de centro las he puesto a la venta a través de webs de anuncios. Os parecerá una tontería pero tan sólo este “pequeño” cambio ya marcó una gran diferencia.

Pero además, tenía otros 2 objetivos principales:

  1. Quitar cualquier elemento oscuro del mueble (tenía la mitad de los muebles en wengué, que es un color marrón chocolate)
  2. Aprovechar para poner orden y quitar elementos que cargaban demasiado el ambiente


A partir de aquí, lo único que tuve que hacer fue decidir colores. Así que miré la paleta de colores de Pinturas Jotun (sin duda, la marca de pinturas que elijo para los interiores de mi casa) y me quedé con el 5167 Freedom, que es un tono entre gris perla y piedra. Muy sutil y muy limpio, justo lo que quería para contrastar con el blanco estandar y sustituir el color plata que tenía.

Pintar los muebles para darles una nueva vida

Llevaba tiempo dándole vueltas al hecho de que me había cansado de los colores oscuros pero siempre me daba apuro pensar en pintarlos y “cargármelos”. Fue a raíz de ver programas de decoración donde no paraban de restaurar piezas antiguas y pensé “voy a intentarlo”. Total, son muebles baratos y viejos así que la pérdida no sería tan dolorosa.

Me puse manos a la obra y saqué todos los cajones y el marco de la vitrina (el tablón de la pared lo pinté sin descolgar). Les pasé una lija suave por encima para quitarle un poco los brillos y les di varias capas de imprimación multiuso al agua para interiores (también de pinturas Jotun). No sé realmente si es necesario darle más de una capa pero como el mueble tenía un color oscuro, lo hice para asegurarme de que quedaba bien cubierto.
Una vez terminé, les dí dos capas de Majestic Radiant en el mismo color 5167 Freedom. Este tipo de pintura es especial para maderas y otras superficies y funciona muy bien para los muebles (es mejor no usar la de las paredes).

Para las paredes no os engañaré, yo me encargué de repasar las dos paredes en blanco, pero para las de color, mi padre me echó un cable. Aquí usamos Majestic Resist en el mismo color, que es una pintura resistente a manchas y rozaduras.
Pintar no es complicado pero si lo podéis hacer entre dos personas, mucho mejor.
Lo que resulta más engorroso es la parte de la preparación: Poner cinta de carrocero, plásticos, vaciar todo, recortar los bordes antes de pasar el rodillo…

Como veis en la imagen, el cambio resulta espectacular. Es importante que se deje secar bien para que no salte la pintura. Y fijaos bien que no es blanco, sino un tono un poco grisáceo que hace un pequeño contraste con el blanco.

Cuando te planteas un cambio de este calibre, al menos en mi caso, me conciencié también para poner un poco de orden. Decidí poner gran parte de juguetes en la habitación de los niños y dejar sólo lo imprescindible o lo que visualmente no me chirriara. Y así todo respira mucho mejor.

Los objetos son prácticamente los mismos pero he aprovechado para colgar los cuadros que antes tenía apoyados en el mueble y he dejado una pequeña zona de juegos para los peques (así como el bote de Nutella, que también contiene varios juguetes en su interior). De esta manera los niños no están saturados de juguetes y tienen sólo una pequeña selección y el resto los pueden encontrar en su habitación.

Colgar las fotos, un gran ahorro de espacio

Me encantan las fotos. Tendría la casa forrada de fotos pero me controlo bastante e intento sólo dejar las imprescindibles. Sin embargo, ahora que me había puesto a hacer limpieza en el comedor, me he dado cuenta que tenía demasiados marcos y que todos ellos me ocupaban demasiado epacio. Así que decidí que la pared de la mesa del comedor la decoraría con todos los marcos juntos. Compré un spray de pintura blanco mate (los venden en los bazares asiáticos por 2€) y les dí una capa de pintura a los que tenían colores o eran metálicos para igualarles el color.

Y junto con algunos otros que había comprado en Ikea o Hema, fui completando la colección. Eso sí, escogí fotos de estudio o de fotógrafo profesional para que guardaran un poco de coherencia con la tonalidad de colores. Y también decidí cambiar la orientación de la mesa. Así el comedor se ve más grande.


El cuadro lo llevé al pasillo y ahora tengo las preciosas fotos de mi familia. Ah! Y para los más avispados, sí, también aproveché para pintar las patas de la mesa, que casi se me olvida.

¿Qué he conseguido con esta re-decoración del salón comedor?

  • Profundidad (ahora parece bastante más grande que antes)
  • Luminosidad
  • Limpieza, todo está más ordenado y es más fácil de limpiar

Contadme, ¿Qué os ha parecido el cambio? No soy una experta en el tema así que toda opinión es bienvenida.
Próximo reto: ¡la habitación de los peques!