Y el Gran Día ya está aquí…
He querido mantener un poco  la intriga pero alguna de vosotras ya sabe que se acerca el final.

Recién cumplidas las 38 semanas, mi bebé ha decidido que no quería prepararse para salir de forma natural y viene sentadito. Me ha costado hacerme a la idea que no sabré lo que es tener una contracción de parto ni dilatar hasta dar a luz a mi pequeñín. Siempre nos imaginamos este momento como en las películas: respirando fuerte, sudando, gritando y sufriendo… Pues por suerte o por desgracia, esta vez no será así.

Foto Laura Mato

Foto Laura Mato

Mi parto tiene día y hora.
Se trata de un parto totalmente programado según la conveniencia del médico y tendrá lugar en un quirófano donde me practicarán la tan temida cesárea.
No habrá prisas ni sorpresas, todo está controlado.
Ya he escuchado un sinfín de ánimos por parte de muchas de vosotras que me aseguran un sinfín de ventajas de este tipo de intervención. Hasta mi médico me ha dado una charla de esas que rompen todos tus esquemas en las que viene a decir “despierta chica, el parto no es algo tan idílico como nos hacen creer, es una intervención quirúrgica“, él es así de empático.

Lo dicho, que a mi vuelta os explicaré cómo ha ido todo. Que aunque no actualizaré en unos días, estaré encantada de leer vuestros comentarios y mensajes y que “nos vemos” a la vuelta.
No sé aún si estoy tan felíz como asustada pero ya no hay marcha atrás y tengo muchas ganas de conocer a mi pequeño y de saber que está sano.
¡No veo el momento de tenerlo entre nosotros!