Sería complicado resumir toda una semana de viaje en el Algarve, así que en este post os contaré los lugares que más nos han gustado de nuestro viaje por el sur de Portugal, como siempre, teniendo en cuenta que viajamos con 2 niños (de 2 y 5 años).

Por aquí no encontraréis solo playas. De hecho yo las playas, desde que tengo hijos, las disfruto más viéndolas que viviéndolas. Así que esta vez hemos invertido más en alojamientos para descansar y ofrecerles a los niños entornos seguros y cómodos para toda la familia.

Estos son los lugares que hemos visitado y que os recomiendo:

Sines y Porto Covo, de camino al Algarve

Hay dos caminos para ir hacia Algarve desde Lisboa: por autopista o por la costa. Por el segundo es un poco más largo y lento pero a mi parecer vale la pena si quieres visitar pueblitos bonitos.

Nosotros no teníamos mucho tiempo porque teníamos que llegar a las 16h para hacer el check in, así que decidimos hacer parada logística en Sines para comer. En internet vimos que el restaurante Adega de Sines tenía muy buenos comentarios y fue un lugar que no te deja indiferente.

Es una tasca muy tradicional con mesas alargadas donde come todo el mundo junto. Tienen pollo y las famosas sardinas a la brasa, platos muy tradicionales y todo muy casero y económico. Como anécdota os contaré que me hicieron entrar en la cocina para enseñarme las ollas con la comida para que pudiera decidir. Todo esto lo podéis ver también en el vídeo que he subido a mi canal de Youtube.

Después de comer dimos un pequeño paseo por el pueblito de Sines que al ser medio día estaba vacío. Observé que en estos pueblitos costeros las fachadas están muy cuidadas y bien pintadas. Es un gusto poder hacerse fotos en ellas.

Muy cerquita de Sines encuentras otro pueblito que se llama Porto Covo, muy pequeño pero que es muy agradable también. Ideal para hacer una breve parada o incluso para acercarte a la playa.

Me fascinaron especialmente las pequeñas iglesias de aspecto tan marinero y tan cuidadas.

En el trayecto me quedé con las ganas de visitar más sitios pero no podíamos entretenernos más y nos llevamos muy buen sabor de boca con lo que habíamos visitado hasta el momento.

Luz y Lagos, nuestro primer destino en Algarve

Nuestro primer destino en Algarve fue en Luz. Encontramos un alojamiento en una urbanización un poco alejada del pueblo (3 km) pero con buenas vistas, muy espacioso y una tranquilidad que veníamos necesitando. Nos encantó el Mar da Luz Resort (recuerda que en el código 327cd001 o haciendo la reserva a través de este enlace tendrás 15€ de descuento).

El pueblito de Luz es más bien pequeño y no está tan masificado como otros de al lado. Aprovechamos para ir uno de los 3 días que estuvimos por allí a la playa pero tenéis que saber que el agua está muy fría (yo estoy demasiado bien acostumbrada al Mediterráneo).

Casualmente estaban en fiestas y había bastante ambiente por las calles y paraditas de compra artesanal, música en la calle, etc. Fue un lugar muy agradable para pasar una de la tardes junto a los niños que bailaron y se integraron perfectamente.

El segundo día fuimos a Lagos, que está al lado de Luz. Este ya es un pueblo un poco más grande y turístico. Si estás por allí, te ofrece un agradable paseo con un montón de tiendas de souvenirs, restaurantes y bastantes artistas callejeros de todo tipo.

Eso sí, lo que no te puedes perder son los alrededores de Lagos. Me recomendaron visitar La Ponta da Piedade que es un lugar precioso. De hecho, siempre que he pensado en Algarve me ha venido esta imagen a la cabeza.

En este punto ofrecen excursiones en barca, que quizás es más completa y te permite ver un paisaje que no puedes ver de otra manera, pero los niños prefirieron hacerla por las escaleras. Además tuvimos la suerte de que nos hizo un día maravilloso y disfrutamos mucho la mañana.

Antes de volver a casa y viendo que el entorno era tan único, decidimos ir a la playa. En este tipo de viaje siempre llevamos los “bártulos playísticos” preparados en el coche para cualquier ocasión que se preste.

La playa escogida de forma aleatoria fue Praia do Camilo, era muy pequeñita pero se podía conectar con las de al lado por las rocas. A Ares le encantó meterse por los laberintos y descubrir pequeñas cuevas y pasajes secretos.

Sagres y el atardecer en Cabo de San Vicente

Nuestro destino estrella y al que posiblemente le teníamos más ganas estaba en Sagres, el punto costero más al oeste de Algarve. Como visteis en mi post anterior, nos alojamos en Martinhal Sagres Family Hotels & Resorts que tiene playa propia con lo que apenas necesitas salir de ahí, más que para comprar algunas cosas de comer y ver el atardecer en algún punto costero de la zona del Atlántico.

Esta imagen es la que veíamos desde nuestro balcón. La lástima es que aquí no nos hizo tan buen tiempo. El cielo amaneció más gris que de costumbre e incluso había un poco de niebla. Pero aún así disfrutamos del entorno, del resort y de la playa.

Aunque la playa se llama Martinhal Beach, no está cerrada al público. A mí me gustó porque apenas había gente (únicamente del resort) y es perfecta para pasear, jugar y hacer actividades acuáticas.

El pueblecito de Sagres lo vimos de pasada cuando fuimos al Cabo de San Vicente a ver la puesta de sol. Puedes hacerlo tanto desde el faro como desde los acantilados. Es un lugar muy concurrido, mucha gente de la zona viene a este lugar a ver el precioso atardecer así que no te pienses que estarás solo. Pero si quieres más intimidad, también puedes buscar algún rincón, cala o punto de la costa, pararte con el coche y disfrutar del espectáculo.

Nosotros no tuvimos mucha suerte y no llegamos a ver el sol. Estaba demasiado tapado y aunque llegamos a percibir los colores intuímos que hubiera sido espectacular. El lugar sin duda es mágico, así que merece mucho la pena poder compartirlo en familia.

Quinta do Lago y Faro, un retiro para el descanso

Y nuestro último destino, ya de camino a España, fue otro de los complejos Martinhal en Quinta do Lago. Esta zona nos sorprendió por la concentración de hoteles de lujo y campos de golf. Sin duda son verdaderos retiros que invitan al descanso.

De esta zona no os puedo hablar mucho porque tampoco hicimos turismo así que, al igual que en Sagres, no salimos del complejo más que para comprar subsistencias en un centro comercial llamado Quinta Shopping e ir a ver un atardecer, ya que nos había quedado un poco de mal sabor de boca el que no pudimos ver en Cabo de San Vicente.

Aquí fuimos totalmente a ciegas, sin buscar recomendaciones y a la aventura. Fue como encontramos Praia do Ancão que nos regaló una puesta de sol preciosa.

Y así pudimos poner fin a unas vacaciones maravillosas.
Portugal ha sido un país que nos ha sorprendido y ha superado nuestras expectativas así que no descartamos volver pronto.

¿Conocéis esta zona de Portugal?