Y llega ese momento tan triste en el que decides que tu bebé necesita empezar a dormir en su cuna, especialmente porque con sus 65cm de largo ya no cabe en su Moisés y el pobre empieza a sudar por las noches como una mala cosa.
Esto es así.

Moises

Ya os conté en el post anterior que estoy físicamente AGOTADA. No quiero quejarme demasiado porque la verdad es que sólo puedo dar gracias por la suerte que he tenido con Ares: es un niño muy, muy bueno, tranquilo, poco llorón. Como todas las madres, lo veo avanzadísimo para la edad que tiene haciendo cosas que nos dejan con la boca abierta. Come bien, crece sanote y es un niño feliz. No ha sufrido cólicos ni ningún problema grave (sin contar la bronquitis aguda que cogió con 2 meses) y es un niño despierto y curioso.
Pero si hay que buscar una “pega” sería esta: que no duerme más de 3-4 horas seguidas.

Así que no veía el momento de que durmiera en su cuna porque eso de levantarse a cada momento se hace duro amigas, pero que muy duro.
Pero lo hicimos. Y oh sorpresa! El Mundo sigue siendo Mundo.

Y de nuevo, ha vuelto ese vacío a nuestra habitación. Ese Moisés tan mono, que ha pasado por varios miembros de mi familia y seguirá pasando el tiempo que resista, de repente, vuelve a estar vacío.
Y así es como pasamos un nuevo capítulo en nuestras vidas.

¿Y vuestros bebés? ¿Cuándo dejaron de dormir con vosotros?