Había escuchado infinidad de cosas al respecto:
Que si el cambio de hora podría volverles más irritables, que si les costaba adaptarse al nuevo ritmo de sueño, que si era necesario hacer una adaptación horaria en las tomas o comidas, etc. Pues oigan, nada de eso nos ha pasado a nosotros.


Parece ser que el cambio de intensidad de la luz del día influye directamente en nuestros niveles de serotonina (neurotransmisor clave en nuestros estados de ánimo) y secreción de melatonina (hormona encargada de regular nuestro “reloj biológico” y estimular la secreción de la hormona del crecimiento) haciendo que los días más cortos y las noches más largas afecten a nuestra personalidad y algunas personas puedan tener dificultades para conciliar el sueño, para despertarse o incluso que se sientan más tristes.

Pues como os decía, por mi casa nada de esto ha pasado hoy sino todo lo contrario:
Esta mañana, Ares se despertó a las 7am y cuando abrí los ojos tuve una leve sensación de descanso que no había tenido en MUCHÍSIMO TIEMPO, la sensación de haber dormido más de 4 horas seguidas. Efectivamente no estaba soñando, ¡el padre de la criatura y yo misma habíamos dormido un total de 7 horas seguidas señores!! (lo pongo en negrita para resaltar bien el número).

Así que con una sonrisa de oreja a oreja estoy muy feliz de anunciar que por primera vez en 13 meses y medio, mi pequeñín ha dormido un total de 10 horas (aplausos, por favor).

 P.D. Espero que el hecho de que esté resfriado y que le diésemos anoche 10 gotas de Romilar, 1ml de Paidoterín y 3 gotas de Variargil no hayan influido…(si creéis que soy una ingenua y que no debería hacerme ilusiones, que todo ha sido fruto del dopaje y de la casualidad, por favor absteneros de hacerme comentarios y dejadme que viva en mi mundo de ilusión y esperanza. Gracias.)

cambio hora