La primera vez que escuché hablar sobre los cruceros fluviales fue a través de mis padres. Hace ya como 25 años que ellos hicieron uno parecido por un río europeo con unos amigos y siempre venían contando sus batallitas y anécdotas. Además, mis padres tienen muy bien criterio a la hora de viajar (he viajado mucho con ellos de niña) así que si ellos insistían en que era un planazo, tenía que probarlo.

Lo curioso es que aquí en España nos chirría un poco la idea de “navegar por un río con un barco sin licencia” y parece algo imposible. Curiosamente es lo que más os ha sorprendido y algunos no me creíais cuando os decía que Albert no había manejado un barco en su vida. Así que voy a contarte cómo ha sido nuestra experiencia y por qué hemos confiado en Le Boat, la empresa líder de turismo fluvial en los ríos, lagos y canales de Europa.

Así que una vez decidimos que queríamos ir a Toulouse y que queríamos visitar el Canal du Midi, tuvimos claro que ¡haríamos un crucero fluvial en familia!

Unas vacaciones en familia diferentes y ¡con barco!

Hacer un crucero fluvial ha resultado ser una de las experiencias más maravillosas que hemos vivido en familia ya que ofrece un equilibrio de actividades perfecto para todos. No os negaré que hubo un momento en el que pensé que los niños podían aburrirse tantas horas en el barco pero si combinas bien el tiempo de navegación con el de ocio, os aseguro que van a estar encantados.

Lo mejor de este tipo de experiencia es que tienes la posibilidad de tener una casa flotante con todo tipo de comodidades (habitaciones, baños, cocina completa con horno, microondas, cocinilla y nevera) y decidir cada día las diferentes etapas que quieres recorrer o dónde quieres amarrar el barco para disfrutar de una cena con las mejores vistas al atardecer.

Hay varias empresas que alquilan barcos, pero escuchamos tantas buenas opiniones de la flota de Le Boat que lo tuvimos claro. Además tienen una larga trayectoria ofreciendo este servicio (más de 50 años) en varios países y los barcos se veían muy bien acondicionados. Nosotros decidimos probar con la flota Horizon, que es de la gama Premium.

En mi opinión, con niños es recomendable hacer trayectos cortos y con pocas esclusas. También hay que decir que la navegación es tan relajada que el ambiente se contagia y se viven momentos realmente mágicos. Los tiempos en navegación son algo diferentes a los que estamos acostumbrados viajando en coche. El barco va a una velocidad media de 7km/h.

No está de más que lleves juegos de mesa para matar algunas horas muertas. A nosotros nos hizo un clima fantástico e intentábamos salir cada día a pasear, pero imagino que si el tiempo no acompañase y te vieras obligado a estar en el barco mucho tiempo, puede ser un buen recurso. El barco, aunque tiene televisión, no tiene antena. Con lo que sólo funciona si traes algunos DVD. También tienes la posibilidad de contratar wifi (nosotros lo hicimos) y poder usar la conexión de tu dispositivo móvil.

Este tipo de viaje está pensado para hacer con amigos, en pareja, con niños o con mascotas. No hay restricciones. Únicamente has de conocer algunas normas de seguridad básicas y el resto es coser y cantar.

Confieso que yo misma empecé a sentir preocupación unos días antes y dudé de si sería o no una buena opción para ir con mis hijos de 5 y 8 años (niños muy activos, por cierto) pero ahora que he vivido la experiencia aseguro que podéis estar totalmente tranquilos.

Es importante que prestéis atención a la formación previa que os dan en el mismo barco y aprovechad para hacer todo tipo de preguntas que se os presenten. Aún así hay disponible un teléfono 24 horas disponible por si hay cualquier contratiempo.

Consejos prácticos para disfrutar de un crucero fluvial en familia

  • Elegid trayectos con pocas esclusas (incluso hay opciones sin esclusas): nosotros hicimos un recorrido bastante corto sobre el Canal du Midi y que nos recomendaron desde Le Boat para hacer con niños pequeños (el que yo había planteado inicialmente tenía demasiadas esclusas) e iniciamos la trayectoria en Homps hasta Le Somail y volver. Es un trayecto de tan solo unos 40km con 6 esclusas por trayecto.
  • Manejar un barco no es un juego: aunque llevar un barco puede ser fácil, nunca hay que dejarlo en manos de los niños, por mucha curiosidad que les genere (¿dejarías a tu hijo conducir tu coche?). Por otro lado, aunque no nos dijeron que fuera obligatorio, nosotros decidimos que, mientras el barco estuviera en marcha, los niños llevarían puesto su chaleco de seguridad y estarían en cubierta con nosotros, de forma que no quedasen desatendidos en ningún momento.
  • Llevad bicis: en nuestro caso fue todo un acierto. Si no las puedes traer desde tu desde casa, en Le Boat te proporcionan bicis de adulto y de niño con sus cascos. Además de ser un entretenimiento para los peques, te permiten explorar algunos pueblos de la zona o pasear por los bordes del canal, que suelen ser caminos llanos y adaptados a las bicicletas. Es importante llevarlas bien sujetas al barco y que no molesten durante la navegación.
  • Mosquitos: muchas me preguntasteis si habían mosquitos. Sorprendentemente sí habían pero no picaban (al menos en mi zona). Aún así, os recomiendo que llevéis algún tipo de protección para antes y después de las posibles picaduras. Tened en cuenta que es una zona muy húmeda y hay todo tipo de insectos por la zona.
  • Temperatura: teniendo en cuenta que nosotros fuimos a finales de agosto, pasamos calor dentro del barco. El sistema de refrigeración del barco utiliza el agua de la vía navegable para producir el aire frío que se expulsa a través de la ventilación y no es aire acondicionado como tal, que que se puede controlar con un termostato. Por otro lado y para evitar que entraran mosquitos, teníamos que cerrar las ventanas. Aún así, la temperatura por la mañana era fresca así que por la noche teníamos que taparnos y agradecimos los nórdicos que nos facilitaron desde Le Boat. Así que no te confíes porque la temperatura puede ser muy cambiante.
  • Guantes: en las esclusas es necesario sujetar con fuerza los cabos (las cuerdas) que fijan el barco al muelle. A veces requieren de un esfuerzo importante, por lo que hay riesgo de quemarse las manos. Si os acordáis de llevar guantes es fantástico, y si no, en las esclusas suelen vender este tipo de imprescindibles.
  • Pon atención a los recursos consumibles: en el barco, al igual que las autocaravanas, tienes que ir revisando el consumo que vas haciendo de los recursos. La parte buena es que no tuvimos que encargarnos del vaciado de aguas pero sí hay que tener presente que el combustible, la electricidad y el agua son limitados. En nuestro caso no tuvimos que conectarnos a la corriente en ningún momento ya que la batería que necesitábamos era suficiente con la que cargábamos durante la navegación (esto puede variar en función de la época que vayáis y si necesitáis más o menos luz) y también tuvimos combustible suficiente para los 4 días pero al tercer día yo sí quise repostar el agua para estar más tranquila (pensad que aunque el depósito es muy grande, de unos 800 litros, lo usamos a diario para el lavabo, duchas y cocina).


Imprescindible disfrutar del turismo fluvial

Algo que nos llamó gratamente la atención es la cordialidad con la que se trataban las personas con las que nos cruzamos y el buenrollismo constante de todo el mundo que hace este tipo de cruceros.

Durante la travesía, todo el mundo se saluda. Ya sea entre tripulantes de barcos, como la gente que pasea alrededor o quienes van en bicicleta.
Recuerdo la preocupación que tuve en mi primera esclusa y como el barco que iba delante de nosotros nos ayudó tan amablemente a amarrarlo y a explicarnos su funcionamiento.

La zona que elegimos nosotros es una zona vitivinícola y por tanto se puede disfrutar de hacer rutas enológicas e incluso catas de vino en algunas bodegas. Otras zonas te permitirán ver tiendas (algunas de ellas están en barcos) castillos o pueblecitos preciosos: Homps, Argens, Roubia, Paraza, Ventenac-en-Minervois y Le Somail son los pueblecitos que estaban en nuestro itinerario.

Para prepararte un itinerario, si no te ha dado tiempo de mirártelo con antelación, te recomiendo que te ayudes de los cuadernos a bordo que te proporcionan en Le Boat con todo tipo de información (tiempos de navegación, esclusas, horarios, lugares donde comprar provisiones).

Eso sí, tened en cuenta que los pueblos son muy pequeñitos y tienen horarios muy diferentes a los nuestros. Que no os pase como a mí, que nos llevamos alguna que otra sorpresa cuando necesitábamos reponer provisiones y lo encontrábamos todo cerrado. Y eso me pasaba por no mirar el reloj estando de vacaciones 🙂


La importancia del trabajo en equipo en las esclusas

Las esclusas son muy guays al principio pero cuando llevas unas cuantas pueden resultar pesadas para los niños. Pensad que sin tráfico, hay que contar unos 20 minutos para pasar una esclusa. Si hay tráfico, tendrás que esperar (normalmente caben entre 3 y 4 barcos por esclusa, depende del tamaño de los mismos) y puedes llegar a demorarte más de lo que tenías planeado.

El funcionamiento de la esclusa es algo que puede dar un poco de respeto la primera vez, pero sólo para los que no lo hemos hecho nunca. Una vez has pasado un par de ellas, hasta le coges el gustillo. ¡A mí me encantaban!

Es importante que sepas que tienen un horario y pueden jugarte una mala pasada si tienes una ruta planeada y no llegas a tiempo. En el caso de encontrártela cerrada, no te quedará más remedio que amarrar tu barco y pasar la noche allí hasta que abran por la mañana. Así que os recomiendo tengáis una previsión (en el barco tendréis mapas abordo donde indican número de esclusas y horario).
La navegación de noche por el Canal no está permitida.

Lo que más me gustaba a mí de las esclusas era el trabajo en equipo. Los niños se implicaban un montón y cada uno se encargaba de un amarre. En los stories destacados que encontraréis en mi perfil de Instagram podéis ver algunos de esos momentos.

Cuando viajáis varias personas es fácil organizarse. Además, recomiendan que una persona esté fuera del barco (para encargarse de los amarres de la esclusa) y otra dentro. En nuestro caso, que éramos sólo 2 adultos, a veces se nos complicaba un poco. Albert tenía el doble trabajo de enderezar el barco y luego poner los amarres de dentro, mientras yo me quedaba fuera. Por eso si trabajáis en equipo será mucho mejor.

A pesar de que los operarios de las esclusas suelen ser amables y comprensivos con los navegantes amateurs, no están autorizados a ayudarte. Por eso es tan importante que veas los vídeos de seguridad que desde Le Boat te proporcionarán antes de emprender el viaje.

¿Cuánto cuesta hacer un crucero fluvial?

Como todo lo desconocido, surgen dudas. Y la pregunta que más me habéis hecho ha sido ¿pero cuánto cuesta?. Nos os negaré que puede que no esté al alcance de todos los bolsillos pero disfrutar de un barco a tu antojo es un lujo que no se vive todos los días.

El precio obviamente va a variar en función del barco y número de noches que escojas. nosotros para probar, cogimos una ruta de 4 noches (super recomendada para principiantes con niños como nosotros) aunque os confieso que a mí se me hizo corta y me hubiera quedado toda la semana.

Nuestro barco era de la gama Premium (incluía 2 dormitorios y 2 baños) y las 4 noches salían por unos 1.800€.

Otra de las cosas que tienes que tener en cuenta es la fianza. Tienes dos modalidades, con franquicia más o menos alta. Si eliges una franquicia más bajita para luego pagar menos en caso de siniestro (es la que cogimos nosotros), tendrás que abonar un importe que no te devolverán (unos 40€/día) pero si eliges la máxima, te pedirán un depósito de 2.750€ (en el caso de nuestro barco) que te devolverán íntegramente en caso de no dar parte.

Por otro lado está el combustible. Nosotros, para que os hagáis una idea, pagamos 150€ por los 4 días. Se recomienda un promedio máximo de de 3 a 4 horas de navegación por día.

Aún así, los barcos vienen equipados con defensas y pueden soportar ligeros impactos, con lo que no hay que sufrir demasiado.

Y hasta aquí todo sobre nuestra experiencia en crucero fluvial. ¿Te animarías a coger un barco para tus próximas vacaciones? Le Boat opera en 17 destinos en 9 países.


*Post en colaboración con Le Boat