Nuestros fines de semana suelen ser breves pero intensos. Gracias a nuestra colaboración con Airbnb teníamos la oportunidad de disfrutar de un fin de semana en el Delta del Ebro. Aunque teniendo en cuenta que llegamos el viernes noche y que regresábamos el domingo al mediodía, nuestra visita al delta quedó reducida a 24 horas. Así que las exprimimos al máximo.

Nuestro apartamento estaba localizado en Deltebre, una ubicación ideal al ser de las más céntricas para visitar diferentes puntos del delta. Por la mañana disfrutamos de un desayuno slow, sin prisas. Luego decidimos darnos todos un baño antes de salir a pasar el día fuera. No sé vosotros, pero a nosotros nos lleva un par de horas salir de casa. De hecho no salimos hasta las 12h de la mañana.

La previsión del tiempo era bastante mala y daban lluvias por la tarde. Así que no quería irme demasiado lejos con las bicicletas.

Para Ares era la primera vez que hacía un paseo tan largo en su bici nueva. Decidimos regalarle una bici “de mayores” por su cumpleaños y fue todo un acierto. Y a Goran lo llevaba yo en mi bici de paseo, ya que aún no sabe pedalear y es demasiado pequeño para aguantar tanto trote.

Primero visitamos la zona de Riomar y me pareció tan tranquila y agradable. Viviendo en un sitio turístico, se agradece visitar una playa kilométrica tan vacía.

El paseo duró poco porque se nos hizo la hora de comer y decidimos acercarnos con las bicis a la Isla de Buda, a comer un arroz al restaurante Casa Nuri. Nuestra sorpresa vino cuando tenían un menú de degustación perfectamente adaptado a celíacos. Pan, cerveza, chipirones rebozados… todo sin gluten. ¡Una maravilla para Albert!

Eso sí, no os podéis ir del delta del Ebro sin comer un arroz. ¡Es delicioso!

El Delta del Ebro, perfecto para recorrerlo en bicicleta

Después de comer nos dimos cuenta de que nos habíamos dejado los pañales en el apartamento. Regresamos al apartamento para hacer una breve parada antes de continuar nuestro camino por la otra parte del delta mientras los peques podían descansar un poco en el coche y hacer una minisiesta para continuar la jornada.

Por la tarde fuimos al PobleNou  del Delta, un pueblito muy bonito, de casas blancas desde donde hicimos otra buena ruta en bici. Esta vez más extensa que la anterior. En total calculo que unos 12 km.

Los caminos son muy agradables porque son muy llanos y la mayoría están asfaltados por lo que Ares no tuvo ningún problema en recorrerlos con nosotros. En este recorrido vimos un montón de pájaros y patos (es zona de avistamiento) y el sol nos acompañó. Fue precioso.

Playas kilométricas y poca gente

El domingo por la mañana recogimos todo y dejamos el apartamento (aunque la propietaria nos dejó quedarnos el tiempo que queríamos, todo hay que decirlo). Nos pareció más cómodo así porque al llevar las bicis no podíamos abrir el maletero luego para volver a colocar maletas.

Antes de ir a comer a Amposta, decidimos hacer una visita fugaz a la platja del Trabucador, que es un lugar maravilloso.

Una playa infinita de nada más y nada menos que ¡5.000 metros! donde tienes mar abierto por un lado y mar interior por detrás. Un lugar muy curioso.

En caso de lluvia o fuertes vientos es mejor no ir, ya que es una zona inundable y es probable que sea difícil pasar. Nosotros apenas bajamos del coche para hacer un par de fotos porque el viento se hacía incómodo.

Al final de todo se pueden ver las salinas que aún funcionan y las cubetas de concentración de sal llenas de aves marinas y flamencos. Porque no os lo he comentado pero en el delta otra cosa no, pero agua, flora y fauna veréis por todos lados.

Y para rematar el día fuimos a comer a Temps de Terra (Amposta) un lugar mágico donde disfrutar de un entorno natural y muy recomendable para ir con amigos y familia.

El terreno de la finca es enorme y los niños pueden disfrutar de un paseo a caballo. Además, la comida, de km0 está riquísima. Os dejo enlace para que tengáis más información. Si vais, ya me lo diréis.

¿Conocéis la zona del Delta del Ebro? Hay mucho más para ver (nos dejamos el Faro del Fangar) pero es que no nos dio más tiempo y lo dejaremos para una próxima ocasión. ¡Volveremos!