Sin palabras me he quedado al ver la cantidad de mensajes bonitos que  me habéis enviado y ser un poco más consciente de los muchos que me seguís en esta aventura tan personal. No podéis ni imaginar la emoción de pasear por mi pueblo y que la gente me vaya dando la enhorabuena, pues me hace muchísima ilusión, oye.
Y como muchos me preguntáis cómo, cuándo, por qué y todas esas cosas, he decidido contároslo en este post.

A la familia la tengo un poco enfadada porque esta vez lo habéis sabido todos a la vez y no he comunicado las cosas de forma escalonada (salvo alguna pequeña excepción) pero la familia, afortunadamente, todo lo perdona.

¿Cuándo me di cuenta que estaba embarazada?
A los pocos días de celebrar el cumpleaños de Ares me dí cuenta que tenía un retraso, algo muy poco común en mis períodos, así que dado que ya llevábamos unos 3 meses “buscando”, no suponía una sorpresa, pero sí hormiguillas en el estómago. Así que me hice la prueba al día siguiente, en plenos Carnavales de Sitges que tuve que pasar en casa debido a una buena gripe que cogieron ambos varones en mi casa y que pudisteis seguir a través de mi Instagram. La prueba dio positivo sin más y mi marido se emocionó muchísimo, yo estaba como más “en shock” intentando asimilar lo que se nos venía encima (aunque insisto en que había sido todo muy planificado).

Pero…
Ese mismo día que me hice la prueba, pasadas unas horas ya por la noche, fui al baño y sangré un poco. Con el embarazo de Ares nunca me había pasado algo así, y por eso me temí lo peor. Además, no fue aquella la única vez, tuve pequeñas pérdidas de sangre durante los 3-4 días siguientes y en una ocasión, hasta detecté un pequeño coágulo/flujo que me sumió en una gran tristeza. Todo esto acompañado de fuertes dolores (como de regla).
Fuimos al ginecólogo y aunque veía “la bolsa” (efectivamente estaba embarazada) era demasiado pronto para ver si había vida (unas 6 semanas). Así que esperé una semana más. Podéis imaginar los nervios que pasé… Y a los 7 días justos, con 7 semanas de gestacion, al fin pudimos escuchar un corazoncito. Ahí sí que lloré yo como una tonta (y ahora que lo escribo y lo recuerdo, también).

12 semanas y creciendo
Y por eso decidí esperar y ser más prudente, siguiendo las recomendaciones del médico y debido a lo que había vivido, he pasado unas semanas muy difíciles y preocupantes. Pero afortunadamente todo va bien, el feto está creciendo y su corazón sigue latiendo con fuerza.
No hace falta que os diga que os pienso mantener informadas de todo, aunque ya os adelanto que lo estoy viviendo de forma MUUUUYYYY diferente. Así que no esperéis mucho de mí. ¿Me creéis si os digo que aún no me he hecho fotos?
Esperamos conocerle el próximo mes de octubre.

¿Cómo me encuentro?
Agotada. Estoy teniendo los síntomas muy parecidos a mi primer embarazo pero hay un par de diferencias en mi vida: el trabajo que desempeño en estos momentos (ahora desde casa principalmente) y mi hijo Ares de 2 años. Lo primero me ayuda porque trabajo desde casa y eso hace que me levante de la cama con más tranquilidad (a pesar de eso no me salvo de alguna que otra sesión de náuseas matutinas), lo segundo es lo más duro que estoy viviendo: no poder descansar cuando el cuerpo me lo pide. Y desde aquí, una vez más le doy las gracias a él, mi marido, que hace que todo sea un poco más fácil.

Aún así, estoy feliz, estamos muy felices, mucho, de poder ampliar la familia pero sobre todo, de poder darle un hermanito a Ares. No hay nada que en estos momentos nos haga más feliz…

Jordi Salas

Foto Jordi Salas