A petición de algunas seguidoras, voy a escribir este post para explicaros cómo fue nuestra experiencia con la operación de vegetaciones y la reducción de amígdalas de Goran.

¿Qué son las vegetaciones?

Para quien nunca haya escuchado este término, os contaré que las vegetaciones, las adenoides o los carnots (se denomina de varias formas) es un tejido que hay al final de los agujeros de la nariz. Este tejido en algunos casos, sobre todo en niños, suele ser demasiado grande (hipertróficas) dificultando la respiración, incluso provocando apneas, ronquidos y otitis.

¿Cómo detectamos que tenía “un problema”?

Desde que Goran nació, siempre ha hecho unos ruiditos al respirar, como si fueran ronquidos. Nos dijeron que era muy normal y con el tiempo se fue normalizando pero siempre tenía muchos mocos. De hecho hasta los 3 años las bronquitis fueron muy frecuentes (en la guardería llegó a tener 1 por mes durante el invierno). Segregaba tantos mocos que al final le acababan bajando al pecho. Todo esto hizo que no nos percatáramos de que verdaderamente no podía respirar con facilidad ya que siempre pensábamos que “el niño tenía mocos porque estaba resfriado”.

Pero fue a principios de este año cuando, después de que mi madre me alertó de que yo de pequeña también había sido operada de vegetaciones, me empecé a fijar más en su comportamiento y detecté varias cosas.

Algunos de los síntomas de Goran

Su manera de respirar mientras dormía no era tan normal. Siempre lo hacía por la boca. Y nunca pudo sonarse los mocos. Le poníamos suero o agua de mar prácticamente a diario para limpiar las fosas nasales pero él nunca conseguía sacar moco por la nariz, ni siquiera aire.

También detectamos que gritaba mucho para hablar y que hablaba siempre gangoso. Como si estuviera permanentemente congestionado, sin estarlo.

Pero la clave definitiva para mí fue un día que jugando a sacar la lengua, vi que tenía las amígdalas muy grandes. Le pregunté si le dolía al tragar pensando que eran anginas pero ante mi sorpresa él me dijo que no. Y así fue cuando detecté que aquella inflamación no era normal y pedimos una segunda opinión al médico.

Su pediatra envió hacerle una radiografía de la zona afectada y lo vio instantáneo así que me envió al especialista, un otorrinolaringólogo, el doctor Enric Cisa, que operaba en el mismo hospital donde nació, en la Clínica Quirón de Barcelona.

¿Es necesario operar?

A partir de aquí todo fue bastante rápido y el doctor Cisa nos dijo que había que operar para que el niño tuviera una mejor calidad de vida. En algunos casos no es necesario operar pero eso lo decidirá el médico especialista.

En el caso de Goran, se tenía por tanto que hacer dos intervenciones:

  • Amigdalectomía
  • Adenoidectomía

 

Tanto las vegetaciones como el gran volumen de amígdalas le estaban creando una gran obstrucción nasal que le impedía respirar con facilidad causándole apneas mientras dormía e incluso dificultad al comer (por la deglución), así que ni lo dudamos.

¿Cómo es el proceso de operación?

Tengo que decir que por suerte para mí fui bastante tranquila a la operación dado que antes me había informado y todo el mundo me había hablado de los beneficios de esta operación para el niño. Es decir, que todo eran cosas positivas para él y más bien tenía muchas ganas de que llegara el día. Pero claro, no deja de ser un proceso angustiante que a tu hijo se lo lleve un anestesista, le pongan una anestesia general y le hagan una intervención quirúrgica, aunque sea ambulatoria y de día.

Las dos intervenciones duraron entre 30 y 40 minutos, que es lo que tarda el médico en decirte si tu peque está bien. Después tardan unos 20 minutos más en traerte al peque y en nuestro caso ya vino despierto.

Los primeros instantes para Goran fueron un poco difíciles. Estaba aturdido y lloraba sin consuelo. No podía hablar porque le dolía mucho la zona de la garganta y se sentía muy confundido. Le dimos muchos mimos e intentamos que durmiera lo máximo posible. Y cuando pasaron 3-4 horitas le empezamos a animar a que bebiera agua. Es importante que tengan la zona de la garganta hidratada para que no se les seque porque entonces les duele aún más.

Obviamente él no quería pero poco a poco iba cediendo, sobre todo porque le decíamos que si no no podríamos irnos a casa. Ingresamos en el hospital a las 13h, la intervención fue sobre las 14h y a las 20h nos dieron el alta.
Le dieron un chupachups y se fue tan contento de la mano de su padre diciendo adiós a todas las enfermeras como si nada.

Un Post operatorio rápido

Nos recetaron antibiótico por 3 días y relajantes musculares (paracetamol e ibuprofeno). Durante 24 horas solo podía comer dieta blanda fría (cremas y sopas templadas) y luego ya según el ritmo de cada niño se le pueden ir introduciendo sólidos. Durante la primera noche le ofrecimos helado para que se animara un poco y no le costara tanto tragar ya que al principio no quería comer nada.

Empezó a hablar más durante la noche, aunque con un poco de dificultad. Pero al día siguiente fue mejorando a velocidad sorprendente. Deciros que algunos niños pueden sangrar por la boca pero Goran no sangró nada y poco a poco ha ido recuperando tanto las ganas de comer de todo como de hablar. Y por cierto, le ha cambiado un poco el timbre de la voz, pero eso también es normal nos dijo el doctor.

A todas aquellas que tengáis que pasar por este trago, solo me queda daros mucho ánimo y deciros que intentéis estar lo más tranquilas posible. Es una intervención rápida y sencilla que no presenta aparentes complicaciones y las mejoras para vuestros peques son tan importantes que eso es lo que verdaderamente cuenta.

¿Habéis pasado por este proceso?