Para quien no conozca Peñíscola, os situaré un poco. Es un municipio situado al norte de la provincia de Castellón (en la Comunidad Valenciana) y tiene unos 7.000 habitantes. Desde el año 2013 forma parte de la red de “pueblos más bonitos de España”.

La ciudad se sitúa en una especie de península rocosa, que antiguamente le protegía de ataques invasores, aunque ocasionalmente se inundaba y quedaba sepultado bajo el agua del mar. Pero actualmente, debido a la construcción del puerto y de los edificios en el istmo, este curioso hecho ha desaparecido. Sobre la peña se levanta su casco viejo con el castillo del Papa Luna.

Algo que me sorprendió gratamente de nuestra breve estancia en Peñíscola es la cantidad de actividades familiares que puedes encontrar allí. Lástima que nos hizo muy mal tiempo y no pudimos disfrutar de muchas de ellas pero aún así, no quería dejar pasar la oportunidad de dedicar un post para hablar de ello.

Actividades familiares en Peñíscola

Si tienes pensando viajar a Peñíscola con niños, aquí tienes un listado de cosas que pueden gustarte:

  • Ver el castillo de Papa Luna con sus jardines y hacer una visita guiada
  • Subir al tren turístico y hacer una ruta por la ciudad
  • Un paseo en golondrina por el mar Mediterráneo
  • Alquilar un patinete en alguna de sus playas
  • Excursión por el parque natural de la Sierra de Irta
  • Un día de diversión en Acualandia
  • Visitar el Magic Museum by Yunke
  • Museo de la mar
  • Jardín del Papagayo
  • Un paseo en caballo
  • Un paseo en bicicleta por el paseo marítimo
  • Visita al museo del carro y carruaje
  • Trip&Feel: una visita por la Peñíscola marinera acompañados/as de sus pescadores locales.


Además es muy fácil encontrar zonas de juego infantiles en muchos rincones de la ciudad y también en las playas. O simplemente perderse por su casco antiguo y sus calles estrechas blancas.

El centro histórico es muy rápido de ver y no necesitarás mucho más que una mañana o una tarde. Las calles son adoquinadas y pueden resultar un poco incómodas para transitar con carritos de bebé, así que si puedes, mejor evítalo.

En nuestro viaje casi era un alivio pasear por estas calles porque encontrábamos el cobijo que no teníamos en la zona limítrofe costera. Los fuertes vientos no nos dejaban disfrutar plenamente del paisaje porque se hacía incómodo así que aprovechamos para disfrutar más de su interior.

Siento que las fotos de este viaje no lucen como deberían. Me llevé la sensación de que Peñíscola tenía que tener una luz especial, unos colores de mar mucho más sugerentes y cálidos. Aunque el gris, el viento, los colores fríos y la lluvia también tenían su encanto.

La playa siempre da vida y a mis hijos les encanta tener una enorme extensión de tierra donde correr. Así que no pudimos evitar jugar un poco en la arena, que como veis, estaba totalmente desierta.

El castillo de Papa Luna y los jardines

Las vistas desde cualquier lugar de la playa son bonitas y presididas por el castillo de Papa Luna, ya sea por un lado o el otro siempre ves el peñón dándole un aspecto inconfundible.  Pero sin duda, las vistas de arriba desde el castillo son aún mejores. ¡No puedes perdértela!

Y dispones de unos telescopios para poder ver algunos detalles del skyline que a los peques les llamó mucho la atención y por 1€ te permite ver durante un ratito.

También es bastante común tener la compañía de alguna gaviota hambrienta.

No quisimos perdernos la visita guiada al castillo (ojo que son grupos con límite de aforo así que ves con tiempo). Nos habían regalado la entrada en el mismo Hotel Acuazul y queríamos aprovecharla. Fue una visita de una hora aproximada, super interesante, para conocer un poco mejor la historia de la ciudad, los templarios y el Papa Luna, quien vivió allí.

Los peques aguantaron bastante bien la visita, aunque es cierto que al final ya tenían ganas de irse a la feria. Son aún muy pequeños y no entienden bien los conceptos históricos así que se aburrían un poco. Aún así nos gusta que vayan teniendo interés por nuestra cultura desde muy pequeñitos e intentamos transmitirles esa curiosidad.

En la página web de Turismo de Peñíscola puedes ver un par de rutas muy interesantes para hacer con los peques: La Ruta de Piratas y la Ruta de Aventura. Muy recomendables también a la vez que didácticas y las puedes hacer por tu cuenta. ¡Échales un ojo!

Y poco más podemos contar nosotros de nuestra experiencia en Peñíscola. Es una verdadera lástima no haberla aprovechado más con ese temporal que nos hizo, pero precisamente esto ha hecho que tengamos más ganas de volver y disfrutar de nuevo de esta pequeña ciudad ideal para las familias.

¿Conocéis Peñíscola? Recuerda que en el post anterior te cuento todo sobre el lugar donde estuvimos alojados, el Hotel Acuazul****, también especializado en familias.