Me pongo a pensar y me doy cuenta que este segundo embarazo está pasando mucho más rápido que el primero. De hecho, prácticamente no he sido consciente que ya ha pasado el primer trimestre. Así que en los próximos 6 meses, después del verano, volveré a ser madre de nuevo.

Me siento más gordita, pero porque también estoy más gordita. Después de la boda cogí como 5 kg de peso que me propuse quitar en el 2015 pero ya veis que ni tiempo me ha dado. Así que ya lo dejo ahí para que el bebé se encuentre cómodo y calentito entre tanta grasita (modo ironía ON). Sin embargo, lo curioso es que no he engordado ningún quilo extra desde que estoy embarazada y en mi primer embarazo y en la semana 13 ya había cogido 2 quilos.

evolution

Fotos de la evolución de mi primer embarazo (2012)

Noto que “algo crece dentro de mí” y nunca mejor dicho. En el  primer embarazo no fue hasta que estaba de 4-5 meses que notaba los movimientos. Sin embargo, llamadme loca, ahora lo he sentido mucho antes. Hasta mi ginecólogo dice que es “imposible”, que lo que noto debe ser que los órganos se mueven… pues no sé, pero noto cosas.

Pero sin duda alguna, lo que peor estoy llevando es el poder gestionar el tiempo que Ares me consume. Viendo a los niños que tengo a mi alrededor, considero que mi hijo es un niño extremadamente activo e inquieto y con un carácter demasiado fuerte para lo que yo consideraba “normal” en un niño de 2 años (de esto os hablaré en otro capítulo). Además estamos en plena y apoteósica fase de negación y sólo hace que decir “no vull mama” (no quiero, mama). Absolutamente TODO es un NOOOO: ponerse la chaqueta, el pijama, bañarse, ir a la guarde, mantenerse sentado en el cochecito, comer, etc.. Uff… las tardes se me hacen taaaaan largas hasta que llega su padre y por fin “me rescata”.

No hemos encontrado aún la actividad que le mantenga concentrado más de 5 minutos y, al menos en casa, no juega nunca solo, sino que te demanda atención todo el tiempo (únicamente lo consigue viendo su adorado Mickey Mouse, pero me niego rotundamente a que consuma tantas horas de tele).

Los que ya han pasado por esta fase me dicen que a los 3 años, con la entrada en el colegio, suelen mejorar su actitud y empiezan a obedecer. A mí ahora mismo se me está haciendo todo cuesta arriba porque la negación acompaña una pataleta descontrolada y una rabieta de tirarse al suelo. Y creedme… en mi estado cada vez lo aguanto menos.

Ojalá ahora que empezaremos un nuevo trimestre, me entra más energía y positivismo y empiezo a ver las cosas de otra manera…

3meses