La llegada del Ratoncito Pérez es un momento único en la vida de todo niño, aunque yo creo que es aún más especial para los padres o al menos para nosotros así lo ha sido. No sabría describir la profunda emoción que me hizo ver que a Ares se le había caído su primer diente. Una mezcla de alegría y nostalgia a la vez de ver lo rápido que pasa cada capítulo de nuestras vidas.

Como la mayoría de veces, yo me había imaginado este momento muy diferente y sobre todo, más lento. Estaba esperando que un día me dijera que ya había detectado como un diente se le movía para organizar todo el plan en casa pero nada que ver. Ayer fui a buscarle al cole como cada tarde y me encontré el percal. ¡Ares estaba tan entusiasmado con su primer diente caído! Tiene 5 años y 9 meses.

La recompensa del Ratoncito Pérez

Por suerte, su profesora le había guardado cuidadosamente el diente en un papelito y yo lo guardé de inmediato en mi bolso para no perderlo. Por la tarde yo estaba sola con ellos y tenía que llevarlos a piscina, así que no tenía ningún tiempo de reacción para organizar mucho, pero recordé que guardaba un precioso detalle que me hicieron llegar desde La recompensa de Pérez, una pequeña empresa que montó una chica emprendedora y que me había contactado hacía unos meses para presentarme su proyecto. Qué suerte tuve de guardarlo como oro en paño para cuando llegara este momento.

El paquete incluía la misma puerta del Ratoncito Pérez que veis en las fotos y unas medallas personalizadas con sus nombres (una por cada niño) donde el Ratoncito les daba como homenaje y un certificado de recogida del diente.

No sabéis lo feliz que me hizo en ese momento pensar que había sido tan previsora. Y os aconsejo que tengáis preparado algún recurso de este tipo en casa por si también os llega la cosa sin avisar y no paséis nervios si queréis hacer este momento especial.

Nos pasamos el resto de la tarde hablando del Ratoncito Pérez. Mientras les puse la cena, yo corrí muy sigilosa a pegar la puertecita en su habitación. Según cenábamos, nuestro tema de conversación se centraba en el famoso Ratoncito “¿Encontrará el camino para llegar a tu cama?”, “¿sabrá que se te ha caído un diente“, “¿qué te traerá“?. Pero su cara de sorpresa al ver la puerta justo antes de dormir fue para recordarla.

Manteniendo la tradición

La idea de poner el diente bajo la almohada no me convencía ya que Ares se mueve mucho y el diente era realmente pequeñito, así que como no quería perderlo, le sugerí que lo pusiéramos en una cajita pequeña, sobre una base de algodón para que no se estropeara y con un pequeño cartel que pusiera su nombre. Lo preparó todo él solito antes de dormir.

Respecto al regalo, en un principio pensé en darle algo que tuviera por casa, algo útil o práctico para el colegio. Pero luego pensé que eso podría crear precedentes y luego esperara cada vez regalos más grandes. Pero luego recordé que a mí siempre me regalaban monedas y a Albert también y aunque no soy muy partidaria de regalar dinero a los niños, quise mantener la tradición y le puse unas monedas dentro de la cajita que coloqué muy cuidadosamente bajo su almohada.

Ya os podéis imaginar esta mañana lo contento que estaba al ver su cajita con todas esas cosas. De camino al colegio le iba mostrando su chapita personalizada con su nombre a todos nuestros conocidos.

Y vosotros, ¿Habéis tenido ya la llegada del Ratoncito Pérez? ¿Cómo ha sido? me encantará conocer vuestras historias.