Os voy a confesar una cosa. A pesar de que yo soy una clara defensora del consumo de leche animal y así os lo he hecho saber en otras ocasiones, yo apenas consumo leche porque no me gusta su sabor y curiosamente, con el tiempo a mi hijo Ares tampoco. Albert y Goran, sin embargo consumen leche a diario.

Pero eso no es una excusa para no consumir lácteos. De hecho somos grandes amantes de los yogures desnatados y del queso en todas sus variantes. Somos auténticos ratoncillos. Por esta razón, cuando hace unas semanas me preguntaron si estaría dispuesta a participar en la campaña de “Súmate a la Generación Láctea”, no tuve duda alguna.

Esta campaña surge como respuesta a los últimos estudios que demuestran la disminución del consumo de lácteos en nuestra alimentación, básicamente influida por las bebidas vegetales y otros sucedáneos, ya que existe la creencia de algunos que piensan que las leches vegetales aportan los mismos nutrientes que la animal y la sustituyen de forma equivocada añadiendo gran cantidad de azúcares añadidos. De hecho ya sabéis que con el tiempo tuvieron incluso que dejar de llamarse “leches” y obligaron a cambiar su denominación por “bebidas” vegetales para no confundir a la población.

Súmate a la Generación Láctea

Los lácteos son un alimento situados en la base de la pirámide nutricional. Esto no es una casualidad, sino que está demostrada la gran cantidad de nutrientes que aportan: hidratos de carbono, vitaminas, proteínas y minerales (en proporciones equilibradas) y obviamente contribuyen a llevar una alimentación saludable.

¿Cómo puedes sumarte tú también a esta generación? Pues muy fácil, tomando 3 lácteos al día*, ¿por qué? porque cubres más del 60% del calcio de la dieta, un consumo que, durante el embarazo y la adolescencia por ejemplo, se recomienda aumentar a 4 raciones, equivalentes a 1.000 mg de calcio.
*Una ración de lácteo equivale a: un vaso de leche, dos yogures o 60gr. de queso fresco o 30gr de curado o semicurado.

El consumo de lácteos en los niños

Durante la infancia tiene lugar el crecimiento y desarrollo del niño y los lácteos ayudan a proporcionar esos nutrientes necesarios en este periodo. Pasados los primeros años, se recomiendan 2-3 raciones diarias de lácteos que aumentarán a 3-4 raciones durante la adolescencia.

Pero obviamente el consumo de lácteos no es lo único que se necesita para llevar una vida sana. Se recomienda invertir un mínimo de 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada entre los niños de 5 a 17 años. Y si la actividad física se realiza por un tiempo superior a 60 minutos diarios, aún reporta más beneficio para la salud.

¿Por qué es necesario tomar 3 lácteos al día?

El 60% de la población española no cubre los requerimientos de calcio y depende de ello que se tengan problemas de huesos y fracturas en el futuro. Si además tenemos en cuenta que el 50% del calcio que ingerimos proviene de la leche, ya tienes la respuesta. Además de estos datos, de ese porcentaje, el 20% es de proteínas y el 30% de las vitaminas (A, B y D) además de ser fuente de magnesio, potasio, yodo, zinc y fósforo que, en conjunto, hacen que la leche acabe siendo un alimento muy completo que favorece la formación de músculos, huesos y dientes.

Pero, ¿Qué ocurre si no les gusta la leche? Hay que ver cuál es el lácteo más adecuado para cada edad y cada persona. Los hay desnatados, sin lactosa, con sabores, incluidos en recetas varias…

Ante las dificultades que tienen algunos niños para ingerir ciertos alimentos, existe una gran variedad de productos lácteos con diversidad de nutrientes que les permiten cubrir necesidades y mejorar su calidad de vida, junto a hábitos saludables actividad física regular.

¿Sabías por ejemplo que la Vitamina A, presente en los quesos, contribuye a mantener las mucosas, la piel y la visión? ¿o que la vitamina D contribuye al mantenimiento de los huesos y los dientes?

Si este tema te ha parecido interesante, súmate tú también a la #Generacionlactea y encuentra toda la información sobre esta campaña aquí: generacionlactea.eu

 

 

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