Desde que me quedé embarazada afloró en mí un fuerte sentimiento de querer amamantar a mi hijo. Sin embargo, ahora muchas de vosotras ya sabéis que cuando nació Ares, no fue nada fácil hacer que se enganchara a mi pecho. Se juntaron varios factores:

– Tuve un parto por cesárea, con lo que mi cuerpo tardó algo más de tiempo en poner la “fábrica de leche” a funcionar
– Ares nació con 38 semanas y eso pudo provocar una falta de madurez en su boca mostrando un pequeño frenillo en la boca que le impedía sacar la lengua completamente y con ello agarrar mi areola correctamente
– Mi pezón plano no llegaba a sobresalir lo suficiente y al peque se le escurría de la boca sin poder succionar satisfactoriamente

Pezonera Contact de Medela

Además, teniendo en cuenta que la leche no me subió hasta pasados 6 días de la intervención, mi preocupación porque el niño perdiera demasiado peso empezó a estresarme un poco. Por suerte, una comadrona del hospital me sugirió la posibilidad de usar pezoneras como algo “temporal” y allí mismo me trajo una pack de la marca Medela. Tengo que reconocer que en ese momento me parecieron una maravilla, la verdad. Pero en el fondo me entristecía no poder darle directamente de mi pecho y para ser sincera, me incomodaba un poco tener que ponerme la pezonera en público, me hacía sentir “artificial”.

Y la pregunta es… ¿Cómo conseguiste retirarlas?

Pues lo cierto es que no tengo una respuesta con la solución. En este caso, también fueron varios factores los que ayudaron:

1. Soy muy cabezona, y cuando me propongo algo, no paro hasta que lo consigo
2. Creo sinceramente que las dichosas pezoneras ayudaron, ya que hacían que mi pezón fuera sobresaliendo poco a poco. A veces empezaba la succión con la pezonera pero a mitad de la toma, cuando tenía la punta ya muy hinchada, la retiraba y el bebé ya tenía el trabajo hecho
3. Montse Cob: sin duda ha sido de gran ayuda porque me dio la confianza y la seguridad en mí misma para intentarlo y muchas esperanzas para conseguirlo.
4. La decisión final de cortarle ese frenillo a Ares antes de finalizar su primer mes de vida para impedir que resultara más dramático en un futuro. Creo que fue una de las decisiones más acertadas que hicimos.
5. Paciencia, mucha paciencia en combinación con ganas de que ocurriera

Entre medias…

También he sufrido.
Durante el primer mes y algo mis pezones eran intocables. Hasta el punto que no podía aguantar un abrazo, dormir de lado o boca abajo o incluso el roce de los chorros de la ducha resultaban dolorosísimos.

Cuando empecé a pensar en la idea de abandonar la lactancia materna, contacté con una de las más reconocidas doulas de la zona, Ana Morales, certificada IBLCE y recomendada por Montse. Le expliqué mi caso por teléfono y muy amablemente me ofreció una consulta a domicilio. Según Ana, la razón por la que me dolían tanto los pezones radicaba en que la postura para amamantar no era la correcta. Me enseñó posiciones que nunca he utilizado. A mí, personalmente, no me sirvió de mucho, la verdad. Aunque le agradezco toda la información que me facilitó para que pudiera llegar a disfrutar de la lactancia, cosa que a día de hoy he conseguido.

Conclusión: cada caso es un mundo y no tengo la solución al problema, ni mucho menos. Pero ésta fue mi experiencia. Al principio de empezar a retirar la pezonera, me dolía mucho más. Por eso llegué a pensar que quizás lo mejor era aconstumbrarme a ella. Pero al final, poco a poco conseguí reducir ese dolor. A veces pienso que es nuestro propio cuerpo quien se va acostumbrando a ese “dolor” hasta que lo hace cada vez más aceptable.

Sea como fuere y pasados los dos meses desde el nacimiento del peque, ya no uso pezoneras y desde que las he retirado, las tomas son mucho más cortas. Razón por la que deduzco a ellos les cuesta más succionar con ellas.

Mi consejo: a aquellas de vosotras que estéis intentando retirarlas sólo os puedo dar un consejo: paciencia. Y si por la razón que sea no lo conseguís, no os desesperéis. No es nada malo darle de mamar a tu hijo con pezoneras, sino todo lo contrario. Al final, lo importante es que el niño se alimente bien y si encima le das la oportunidad de hacerlo con lactancia materna, pues eso que se lleva.
¡¡Mucho ánimo!!