Una de las cosas que más cuido desde hace años es la forma de mis cejas. Llevo más de 10 años depilándomelas (con cera) para obtener mejores resultados aunque con el tiempo he notado que han perdido intensidad y forma. Cada vez son más finas, menos pobladas e incluso también aquí han llegado las temidas canas. Por eso pensé que la técnica del microblading para recuperar la forma de mis cejas sería una buena solución.

Microblading vs Micropigmentación

Cuando vi que Sara, la encargada oficial de hacerme las cejas desde hace ya muchos años, se había hecho una micropigmentación me enamoré pérdidamente de sus cejas. Así que empecé a informarme sobre el tema.

De entrada, me pareció una gran inversión de dinero. Me dijo que me costaría cerca de 400€ y que sólo tendría que retocarme una vez al año. Parece un chollo, pero yo en estos momentos no quiero invertir tanto dinero en esto. Además, no quería nada “permanente” en la cara, y por eso no me acabé de convencer hasta que descubrí el microblading. Así es como estaban mis cejas antes de hacer el tratamiento.

¿Qué es el microblading?

El microblading es un novedoso tratamiento de belleza que permite lucir unas cejas perfectas gracias al maquillaje semipermanente. La técnica consiste en dibujar pequeños trazos imitando el pelo de la pestaña para darle o recuperar la forma perdida e incluso aportar un nuevo color y/o intensidad a tus cejas. Pero ojo, el “lápiz” que dibuja el pelo es un pequeño bisturí, así que básicamente lo que hacen son pequeños cortes en la piel (aunque dicho así suena muy brusco y quizás os dé más miedo. ¡No temáis! Al final, las agujas que tatúan son mucho más profundas que ésto). El microblading utiliza una capa muy superficial de la piel.


Este relleno de ceja ofrece un resultado muy natural y acentúa mucho más la mirada.
Los resultados son rápidos y la duración del resultado dependerá mucho del tipo de piel, pero hablamos de entre 6 meses y 1 año y medio.

¿En qué consiste el tratamiento? ¿Es doloroso?

En mi caso, estuve aproximadamente 2 horas en cabina. La parte más entretenida es la primera en la que te van midiendo la cara con líneas rectas para hacer el diseño de la forma. Lo ideal es que se respete el diseño que tu cara proporciona. Es decir, a mí me encantaría tener las cejas de Sharon Stone pero mi cara no es la misma que ella, las facciones son distintas y por tanto es posible que la forma varíe.

Creo sinceramente que es muy importante que te dejes aconsejar por la profesional que te realice esta técnica aunque también es verdad que es precisamente en este momento cuando se podrán hacer modificaciones si algo no te convence.

En mi caso, además, creo que el trabajo se complicaba aún más porque mis cejas son muy diferentes la una de la otra.
El diseño, como véis en las fotos, se hace con un lápiz de ojos oscuro de forma que se puede ir corrigiendo sin problemas.

En cuanto al dolor, en mi caso sí dolió no os voy a engañar. Hay quien se pone una crema anestésica antes pero me dijeron que a veces la crema no permite que fije bien el pigmento, así que lo hice a pelo y buff…. ¡dolió! Aunque también es cierto que la tolerancia al dolor de cada persona puede variar.

¿Estoy satisfecha con el resultado?

Os seré franca: si os hacen esta pregunta justo al salir de cabina la respuesta no quedaría clara. Es muy importante que tengas en cuenta que el resultado final variará mucho durante los próximos días. Además de que la zona queda ligeramente hinchada.

Ahora que han pasado 2 semanas desde que me lo hice puedo deciros que estoy ENCANTADA, así en mayúsculas. De ahí que he tardado este tiempo para estar segura y daros mi opinión personal. Pero es importante que sepáis que aún no he hecho el retoque del mes, que es lo que hace que la ceja se asiente al completo.

Me animé a hacerlo porque no era permanente. Aún así me aconsejaron que no tuviera ningún evento importante en los siguientes 7-10 días porque al principio te ves las cejas demasiado pintadas y puedes sentirte rara.

Durante unos días es necesario que vayas curándote las heridas con crema cicatrizante (yo usé la de cambio de pañal de Bepanthol que he usado también cuando me he hecho tatuajes) y limpiar con suero fisiológico. Durante al menos 4 días verás que el algodón sale con pigmento y poco a poco irán cayendo las costritas.

En esta viñeta que me envió una seguidora por Instagram, se resume muy bien todo el proceso de microblading en un tono de humor, para que lo entendáis mejor.

¿Tiene algún tipo de contraindicaciones?

Por Instagram me preguntasteis mucho si podían hacérselo las mujeres embarazadas. Este tipo de consultas más concretas preferiría que las hicierais en el centro a tratar pero sí que he leído que si sufres de diabetes, tomas medicamentos anticoagulantes o estás embarazada no es recomendable someterse al tratamiento.

También es importante que sigáis con las recomendaciones de evitar el contacto con agua durante la semana siguiente, desinfectar la zona, hidratarla, evitar el sol directo, etc.

Y creo que no me dejo nada. Como sabéis, yo me lo he hecho en Raffel Pages Francesc Macià por la confianza que me da Sofía. El precio del tratamiento es de 180€ e incluye 1 retoque pasado el primer mes. Aunque si vais de mi parte os harán un descuento (hasta el 30 de mayo).

Si tenéis alguna otra duda, hacerla en los comentarios. Espero haberos aclarado un poco más sobre el tema.