Y aquí viene la segunda parte de mi post Así fue como me hice autónoma. Lo que mucha gente me pregunta, “¿Y qué tal llevas lo de trabajar desde casa?” Pues a veces bien y a veces mal. Es como todo en la vida, relativo. Y ésta es mi experiencia:

Al principio la idea me parecía muy atractiva. Llegaba incluso a pensar, ingenua de mí, que podría acabar trabajando bajo el sol, con refresco en mano y a la fresca en la terraza. O si acababa el trabajo antes de tiempo, hacer algún recadito o incluso tener más tiempo para mí. Pero qué equivocada estaba, nada más lejos de la realidad.

El principal problema es la organización. Estoy segura que hay mucha gente que disfruta trabajando desde casa pero yo empiezo a verle más inconvenientes que cosas positivas.
Hasta ahora tenía mis horas muy definidas: trabajaba por la mañana, por la tarde estaba con mi hijo y por la noche la dedicaba a mi blog. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que en esta programación se me había olvidado un pequeño detalle: añadir el “tiempo para mí“. ¿Qué es el tiempo para mí? El de irme de compras (o a ver escaparates, que también mola), el de quedar con una amiga (sin niños), el de salir a tomar unas copichuelas, el de ir al gimnasio, etc.

Por otro lado, y esto es lo que peor llevo, a mi alrededor se piensan que por las mañanas me rasco la tripa porque cuando llega la tarde y estoy agotada, me escucho cosas como “¿Y qué has estado haciendo toda la mañana?” Pues básicamente trabajar. Vamos, muy parecido a lo que haces tú en la oficina de 9 a 17h, pero aún más intenso porque yo tengo que hacer lo mismo de 10 a 15h. O ya no te cuento cuando está la nevera vacía, los platos sin fregar y la casa hecha una pocilga, y te escuchas cosas como “Jolín, es que no me queda ropa interior limpia en el cajón y no hay nada para cenar” a lo que yo respondo “pues mira, ahí tienes la lista de la compra, el aspirador y la lavadora. Elige el órden de uso que quieras darle“.

En fin, que con esto quiero deciros que me he dado cuenta que las cosas no son tan bonitas como parecen. Mi marido nunca podrá desatender un cliente o alguna de sus clases porque simplemente “no puede”, así que si el peque se pone malito y no le podemos llevar a la guarde o surge cualquier imprevisto, ¿adivinad quién se queda con él descuidando su trabajo? Porque mi trabajo puede esperar y hacerse en otro momento, claro. Mi trabajo puede hacerse a horas intempestivas de la noche y trasladar el estrés y la ansiedad que ello conlleva a mis horas de “descanso”.
Aquí os dejo un montaje visual, totalmente personalizado con fotos de mi cuenta de Instagram de cómo veo el tema, para que me entendáis un poco mejor lo que quiero decir:

Autonoma

Pero bueno, no quiero dramatizar sobre el tema y aprovecho para romper una lanza a favor de los abuelos que son esos Santos que tanto nos ayudan y que sin ellos, yo no sé honestamente cómo lo hacen muchas familias. Que alguien me lo explique, por favor.

Cuando yo trabajaba por cuenta ajena, hacía muchas horas, muchas. Salía de casa a las 7 para volver a las 19h, pero las horas que estaba en casa, desconectaba al 100% y las disfrutaba mucho más. Sin embargo, ahora siento que el trabajo en casa me absorbe y a veces necesito salir desesperadamente. Seguro que más de uno también se pregunta, ¿pues por qué no cambias de trabajo? y no penséis que no me lo he planteado veces (y aún sigo haciéndolo) pero hasta la fecha no lo he hecho porque siempre encuentro un motivo de peso para seguir haciéndolo, sólo un motivo, pero sin duda el más importante de todos: trabajar desde casa me permite pasar más tiempo con Ares, aunque ello ha supuesto renunciar a promocionarme profesionalmente y a un salario estable.

Pero no me arrepiento, porque inocente de mí, sigo confiando en que la vida aún tiene mucho que ofrecerme (profesionalmente hablando) y nunca he tirado la toalla y mientras este país no ofrezca más soluciones de conciliación, ésta ha sido mi decisión a día de hoy.

¿Y vosotros cómo conciliáis con vuestras familias? Me encantaría saber un poco más sobre vuestras maneras de vivir porque a mí a veces se me hace todo cuesta arriba…