Esto se está haciendo más largo de lo que hubiera imaginado. Después de tener que escuchar a todo el mundo decirme lo gorda que estoy: “ya debes estar a punto, ¿verdad?“, “bueno sí, sólo me quedan DOS MESES MÁS“… Fin de la conversación.
Qué manía oye… me siento hasta culpable de tener tanta barriga. He engordado 9 kilos.

Seguimos con la etapa de “rechazo” de Ares. Cuando llega la hora de dormir, me reclama a gritos y con los brazos abiertos, pero el resto del día sólo pregunta por su padre. Creo que “me castiga” por no cogerle tanto en brazos, por no tirarme al suelo a jugar con él, por no hacer lucha libre en la cama y por no poder dar la talla cuando me reclama, en definitiva, por no dedicarle el mismo tiempo que antes. Seguramente no lo hace conscientemente pero reconozco que es una de las cosas que más me está afectando en este embarazo.

Por otro lado, el bebé se mueve muchísimo dentro de la barriga y diría que hasta mucho más que durante mi primer embarazo ¿querrá eso decir que me saldrá movidito? Mi ginecólogo dice que no tiene por qué, pero creo que me lo dice solo para animarme. 🙂
He tenido un poco de anemia pero he superado satisfactoriamente la curva de glucosa y eso me hace muy feliz.

El síndrome del nido que no termina: ya tengo montada la nueva habitación, tenía un poco de prisa en hacerlo este mes de agosto porque quería dejarlo todo listo antes de hacer nuestras mini vacaciones. Hemos reaprovechado los muebles que habían, pintado y dado una nueva cara a un viejo estudio que usábamos de “cuarto polivalente” (igual valía para estudiar que para guardar trastos). Sin duda estoy muy contenta con el resultado, que pronto os enseñaré para aquellas que me lo habéis pedido. Aunque ya os advierto que no os imaginéis una de esas habitaciones de revista.

Empieza a dolerme la zona lumbar, pero aún es soportable. Sigo teniendo muchísima calor y eso hace que esté más susceptible de lo normal. Dícese también de “insoportable”.
Todas las ecografías que me he hecho hasta el momento muestran a un bebé muy sanote y muy activo, y es lo que más me importa.

¿Y yo? Pues necesito urgentemente unas vacaciones para centrarme más en mí, en Ares, en mi marido, en todo lo que estoy viviendo y disfrutarlo como se merece. Siento que no me cuido de la misma forma que antes y que me he ido dejando demasiado. El trabajo me ha tenido muy absorbida y he reducido drásticamente mi vida social. Así que me he propuesto vivir mis últimos meses de embarazada pensando un poquito más en mí. A ver si lo consigo.

¿Cómo están el resto de gordis que me leen?
7meses