A pesar de haber sufrido una episiotomía y ese pequeño incidente con la epidural, considero que he tenido un parto muy bueno y rápido. Sin embargo, la segunda parte de la historia no fue tan bonita como la primera pero afortunadamente sí tuvo un final feliz.

Sufrir lo que se dice sufrir puede que fueran unas 3-4 horas, y después de escuchar todo tipo de historias, me siento muy afortunada. También estoy feliz de haber podido dar a luz de forma natural habiendo tenido una primera cesárea programada. Creo sinceramente que no existe el parto perfecto, sino mamás más o menos satisfechas. Si me pongo a pensar detenidamente, se me ocurren cosas que cambiaría o mejoraría, pero sinceramente tampoco es algo que me preocupe ni me ha dejado ninguna espinita clavada, sino más bien todo lo contrario.

Pero el gran susto llegó cuando hacia las 17:00h vino el pediatra a llevarse el bebé para hacerle una serie de pruebas y nos comunicó que debido a una torsión testicular que había sufrido el bebé dentro del útero, había que intervenirle de urgencia. A pesar de que el pediatra nos aseguró que era una intervención sencilla y que no debíamos preocuparnos, yo no pude evitar derrumbarme. Se me vino el mundo abajo sólo de pensar en aquella cosita tan pequeñita teniendo que ser intervenida de urgencia con tan poquito tiempo de vida. No me dejaron seguir con la lactancia (aunque por entonces sólo era calostro) pero por suerte Goran se quedó dormido sobre mi pecho y a las 19:00h se lo llevaron. No sabéis lo que agradecí en esos momentos tener la unidad de neonatos en la misma planta de mi habitación (un tema importante que deberías de tener en cuenta a la hora de escoger hospital).

Albert y yo pasamos una de las noches más tristes de nuestra vida. Hacia las 22:00h lo llevaron a la unidad de neonatos y pudimos ir a verlo. Estaba todo entubadito y nos impresionó mucho verle tan indefenso. En el hospital nos dejaron estar en la UCI todo el tiempo que necesitáramos, pero Goran se pasó toda la noche durmiendo.
No pude volver a darle el pecho hasta las 8:00h, que por fin pude cogerle de nuevo y le vimos despierto. Ésta fue la foto que tomamos en ese preciso momento.

Su estancia en la unidad de neonatos me hizo pensar en la cantidad de bebés que tienen que luchar desde antes incluso de nacer y sentí mucha lástima pero a la vez mucha admiración por todos esos papás con los que coincidía de madrugada. A las 12:00h por fin le dieron el alta y desde entonces ya no se ha vuelto a separar de mí ni un solo momento. Y el resto de su evolución ha sido sorprendentemente rápida y positiva.

hospital2

A partir de aquí la estancia en el hospital fue muy tranquila. Yo no era muy consciente del dolor que tenía pero apenas podía caminar. Tenía toda “la zona” como dormida y miedo me daba mirarme con un espejo (soy muy aprensiva para estas cosas). Decidimos quedarnos un día más en observación (por Goran, no por mí) y no fue hasta el sábado que por fin pudimos irnos a casa.

Y aprovecho para agradecer todos los mensajes de apoyo que recibí desde el primer momento que os comuniqué que las primeras horas de la vida de Goran no fueron todo lo bien que esperábamos. Me dio mucha fuerza leer todos los testimonios que compartisteis conmigo y os estoy infinitamente agradecida.

Próximamente os contaré también cómo está siendo “mi recuperación”.